Ex habitante de Pompeii

Pompeya es uno de esos lugares acerca de los cuales es difícil escribir algo. Pompeii en latín, fue sepultada por el volcán Vesubio en el año 79 dc. El artículo muestra una visita a esta ciudad trágica, partiendo de Roma, en trenes varios, datos útiles para el turista, fotos y comentarios.

Algunos datos

Pompeya fue una importante ciudad de la antigua Roma, cercana a la moderna Nápoles. Fue enterrada por una erupción del volcán Vesubio el 24 de agosto del año 79. Cerca de estas ruinas, se levanta una moderna ciudad de Pompeya. Pompeya antigua fue descubierta en 1748 y las primeras excavaciones fueron patrocinadas por el rey Carlos III de España. Los trabajos arqueológicos no siempre fueron muy profesionales, pero desde un principio la ciudad atrajo a los turistas. En la actualidad hay muchas restricciones acerca de los lugares abiertos a la visita turística, pero aún así la visita es apasionante. Para obtener toda clase de mapas, las coordenadas de Pompeya 40°45′02″ N, 14°29′23″ E tienen link a GeoHack.

Info para el viajero

Clima, electricidad, moneda e idioma

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Estuvimos en Pompeya

Con el acostumbrado madrugón, luego del desayuno algo pobre del hotel Giglio dell´Opera, de Roma, hoy, 11 de junio de 2010, nos subimos a un tren intercity en Roma Términe. En dos horas estuvimos en Nápoles. No se crea que este tren (el intercity) viaja despacio, simplemente para varias veces, mientras el AV no lo hace. Pero era más barato y salía más temprano, lo que nos ahorró la espera, para llegar algo antes.

En un instante encontramos el metropolitano “Circunvesuviana” que nos llevaría en cuarenta minutos a las ruinas. Pero nos llevó algo más. Por preguntar tomamos uno levemente equivocado, que iba a Pompei, pero donde está la iglesia y no las ruinas. Hay una bifurcación antes de ambas. Para remacharla, cuando señalaba a Glo el error cometido, un morocho nos insistió que Pompeya era en dos estaciones más. Un poco para no desairarlo y otro poco porque sí, llegamos hasta la Pompeya de la puta iglesia, y sin salir de la estación volvimos a Torre Anunziatta, desde donde pudimos tomar otro tren a nuestro destino: Pompei Scavi.

Entrada a las ruinas: doce euros por cabeza. A poco de entrar, descubrimos que muy bien invertidos. Ruinas impresionantes. Imágenes estremecedoras. No es fácil ver animales y personas (no son muchas) convertidas en estatuas por gentileza del Vesubio, aunque hay que decir que son de yeso, con el que se llenaron las oquedades formadas en la lava al desaparecer los cuerpos. Irónicamente es la desgracia de Pompeya la que la ha convertido en patrimonio de la humanidad. Caminamos más de cuatro horas bajo el sol calcinante y el calor agobiante que aportan las ruinas. Nos repusimos a la salida, con las infaltables cervezas. Otra vez la Circunvesuviana, sin problemas. Y el Frecciarrosa, alta velocidad, una hora en Roma, dormí todo el trayecto. Roma: Pizza, más birra, cama, nunca tan apreciada.