En construcción, disculpe las molestias.

Ante todo, buen viaje, viajero independiente. Y ahora todo lo que sabemos para hacer el viaje más fácil, mejor. Estas parrafadas están redactadas pensando en un viajero independiente, de presupuesto medido, aunque superior al mínimo. Aquellos que pueden y acostumbran viajar con dinero abundante, y los que viajan en toures con guía que habla su idioma, poca cosa útil encontrarán aquí. Los viajeros con presupuesto casi nulo pueden encontrar alguna idea útil, pero no deben esperar encontrar la referencia del hostel más barato de un país barato.

Los documentos: El pasaporte al día. Verificar que tenga hojas en blanco, y que no venza durante el viaje. Mejor, que venza algunos meses después del regreso programado. Algunos países solicitan este plazo. Una fotocopia, por si lo extraviamos. Otro documento oficial de nuestro país como reaseguro de identidad, si en una emergencia tenemos que ir a nuestra embajada en algún país alejado. 

Menores de edad: Si viajamos con menores de edad, lo mejor será llevar cuanta documentación tengamos. Dependen de cada país las condiciones requeridas para viajar con menores de edad. Si no se trata de un hijo propio, este tema debe ser cuidadosamente averiguado, so pena de frustrar el viaje. Si sólo viaja uno de los progenitores, verificar cuiadosamente la papelería que se requiere, de parte del otro progenitor. Hacer esto con mucha anticipación.

Visa:  La mayoría de los países no la solicitan, pero habrá que averiguarlo. Esto depende del país receptor y de la nacionalidad de nuestro pasaporte. Cada país tiene sus reglas, habrá que recurrir a internet para consultar el caso en los sitios oficiales de las embajadas, o en el sitio de turismo de cada país. Hay países que permiten tramitarla al llegar, con costos variables. En esos casos hay que llevar las propias fotos, tamaño documento. Muchos países permiten, en caso de que la necesitemos, tramitarla en internet, lo que se conoce como e-visa. Atención con sitios falsos, sobre todo para países del sudeste asiático. Verifiquemos que el sitio diga https:/ y detalles como la extension .gov.

La maleta o mochila: Cuantas menos cosas llevemos, mejor. Lo ideal será llevar solo la maleta o mochila autorizada para subir a la cabina del avión. Muchos viajeros han perdido algunos días de viaje esperando la maleta que extravió la compañía aérea. En todo caso, a la vuelta, rumbo a casa con compras que ya no entran en la valijita, despachar todo eso a bodega en algún bolso barato que compramos. Algún día, si se pierde, la empresa aérea nos lo devolverá. Esperaremos tranquilos en casa. Atención: Algunas empresas low-cost tienen un tamaño de maleta menor que el habitual. De esa forma podrán cobrarnos alguna tarifa desproporcionada a último momento. Averiguar en la web de la empresa. Los límites de peso pueden ser verificados, pero esto es descuidado algunas veces. Recordemos que hay unas cuantas cosas que no son permitidas en cabina. Algunas habrá que comprarlas al llegar. Otra vez: Verifiquemos en la web de la empresa las condiciones.

Vacunas: Habrá que verificar en cada caso qué nos pedirán. La de la fiebre amarilla es la más común. Generalmente, si no tenemos la vacuna o hemos olvidado el certificado, nos vacunarán en el aeropuerto de llegada. Antivacunas abstenerse de viajar a esos países. Pero habrá un costo que a lo mejor pudieramos haber evitado en nuestro país. El certificado debe ser expedido por un organismo oficial de nuestro país.

La ropa: Hay que reconocer que en la maleta estándar de cabina no entra gran cosa. Pensemos en vestirnos como la cebollla, en vez de llevar abrigo pesado. La ropa técnica de montaña, es la indicada: pesa poco, se lava fácil y seca rápidamente. Una ayuda para armar el equipaje es la regla de tres: Tres cosas de cada tipo de ropa: una se está lavando, otra se está secando, y la tercera la tenemos puesta. El calzado dependerá del tipo de viaje, pero siempre será cómodo que no sea nuevo. Debemos saber que nos queda cómodo por haberlo experimentado bastante.

Seguro de viaje: Suele ser caro, es para pensarlo, pero una consulta médica en el país de destino puede ser aún más cara. Ni hablar de una internación o una cirugía. Algunas tarjetas de crédito suelen incluirlo en sus "beneficios". Hay que evaluar, en el caso que nuestra tarjeta no lo ofrezca, cambiar de tarjeta o, sin cambiar de emisor, hacerse de una  de mejores prestaciones. Para viajeros insistidores, ésta será la mejor opción.

Reserva de alojamiento:  Hoy en día los sitios de reserva abundan, en general son confiables. Las fotos del lugar suelen casualmente ser de la habitación que no ocuparemos, pero leyendo detenidamente los comentarios de los que ya reservaron, tendremos una idea de lo que reservamos. Ni por casualidad recomendaríamos guiarse por el puntaje que exhibe el sitio, siempre alto. La verdad está en los comentarios de los usuarios.  El tema fundamental en este rubro, es decidir si reservaremos alojamiento previamente o confiaremos en nuestra suerte.  Hay viajeros que reservan todo desde el inicio. El riesgo es que algo salga mal: un transporte cancelado, un accidente, una enfermedad. Muchas reservas no podrán anularse, con la consiguiente pérdida de dinero. Por no hablar de la pérdida del factor sorpresa. En el extremo opuesto están aquellos que no reservan nada. Esto es flexible, permite escoger en el lugar y el día de llegada. La contra: llegamos al pueblo tal, sin otros pueblos cercanos, y se desarrolla en esos días el "Torneo Nacional de Tiro a la Lata de Cerveza Vacía" y tendremos que dormir en la calle. Una opción intermedia es reservar el alojamiento en la ciudad a la que llegaremos (cansados, medio dormidos, si el viaje fue largo) y a partir de allí decidir antes de partir al siguiente destino si reservar o no. En EstuvimoS.com.ar cuidamos dar referencia para cada destino que publicamos sobre esta decisión.

Aeropuertos, comida y cambio de dinero: Los aeropuertos suelen ser lugares donde todo cuesta un disparate. Mejor evitar las compras y la comida allí. Incluyo en esto los free shops, que no tendrán impuestos, pero tienen precios inconvenientes. Si hay hambre, comer en alguna cadena internacional de fast food que haya en el aeropuerto nos brindará precios iguales a los de la cadena en esa ciudad. Lo único gratis (a veces) en los aeropuertos suelen ser los baños y el wi-fi. Finalmente digamos que el peor error de nuestro viaje será cambiar dinero en el aeropuerto. Estos lugares están atendidos por piratas que nos darán el peor cambio posible.  Si no hay más remedio y no tenemos lilangenis de Eswatini en nuestro bolso, cambiemos sólo la cantidad necesaria para llegar a la ciudad más cercana.

Del aeropuerto a nuestro alojamiento, o a la zona de alojamientos: Esto es algo que conviene estudiar detalladamente antes de viajar. Los aeropuertos tienen un sitio en internet donde esto suele estar bien aclarado. Los blogs de viajes son otro recurso. En EstuvimoS.com.ar este rubro se detalla en todos los casos que corresponda. Generalmente hay transporte público que llega hasta el aeropuerto. El metro, el tranvía o el bus urbano no serán la opción  más cómoda, pero siempre tendrán precio económico. La segunda opción suele ser algún bus, que generalmente llaman aerobús. Finalmente, lo más caro, con seguridad, el taxi. Recordemos que los taxis tienen casi siempre un recargo en la tarifa, sólo porque salen o llegan al aeropuerto. En muchos países no existe el medidor, habrá que combinar el precio del translado antes de poner el culo en el asiento. Un ejemplo: De Orly al centro de París:  en el tranvía T7 mas el metro, EUR 2,90, a cualquier lugar de la ciudad. En el bus Orlybus, sólo a Montparnasse, EUR 9,20. En taxi, hasta nuestro alojamiento, entre EUR 30,00 y EUR 35,00.

Compra de medicamentos: En muchos países no nos venderán nada sin receta. En otros no nos venderán antibióticos. Hay para todos los gustos. Llevemos provisión desde casa y listo. No está demás, si llevamos muchos remedios, una receta de nuestro médico con detalle del padecimiento (real o inventado) que indique los remedios que llevamos. 

Sexo droga y rock and roll: Las costumbres y la moral cambian de un país a otro. No se consiguen fácilmente bebidas alcohólicas en los países musulmanes. La homosexualidad en cualquiera de sus variantes puede ser objeto de cárcel en algún país. En otros la oferta sexual es algo común. Las drogas nos pueden conducir a la carcel de por vida. Habrá que ser muy cuidadosos. Con nuestro aspecto de turistas podemos ser objeto de toda clase de trampas. La norma es desconfiar de quien nos ofrezca droga, bares de acompañantes o simplemente amistosa invitación a tomar algo en un bar. Una guía será conversar y observar qué hacen los colegas turistas.